Una rosa es una rosa

20 Jan
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Elisabethan Rose, de la casa inglesa de fragancias Penhaligon’s

Bien decían las abuelas que, hablando acerca de moda y tendencias, todo vuelve. Un aroma que cayó en el olvido durante mas o menos veinte años, entró a una nueva época de auge en el mundo de la belleza: la rosa. Esa flor que nos encanta oler y recibir es el ingrediente principal de perfumes, aceites, mascarillas y cremas que te conquistarán por su delicioso –e inconfundible– aroma.

Cuenta la leyenda que cada vez que Cleopatra veía a Marco Antonio, ella mandaba cubrir el lugar de sus encuentros con una gruesa alfombra de pétalos de rosa para que, al oler el perfume de la flor, él se rindiera a los encantos de la egipcia.

La rosa, una de las flores más populares del mundo –quizá porque es la que se asocia con el amor– ha disfrutado de periodos de gloria y de olvido en el mundo de los productos de belleza. Hoy, la rosa está de moda, regresó con fuerza a perfumes, aceites, mascarillas y cremas, entre muchas otras cosas.

Se dice que el primero en extraer el preciado aceite –o esencia– de la flor fue el médico persa Avicenna, en el siglo X, a él se le acredita la creación del agua de rosas. Fueron los persas, los egipcios y los indios los primeros que usaron aromas para “adornarse”.

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Foto: cortesía Chanel

Pocos saben que fue Josefina, la esposa de Napoleón, la responsable de poner de moda el aroma a principios del siglo XIX; casualmente, su tercer nombre era Rosa y creó el que durante muchos años sería el jardín con más variedades en Europa. En la era victoriana, el olor fue el más popular en Inglaterra. En el siglo XX tuvo altas y bajas, se usaba en lipsticks, bálsamos, talcos y cremas; en 1975 el hit fue el perfume Tea Rose, pero se podría decir que el aroma de las rosas fue quedando en el olvido en los noventa, después de varios años de éxito de París, de Yves Saint Laurent, fragancia que fue lanzada en 1983.

Red Roses

Red Roses, de Jo Malone

La actual generación de veinteañeras no conoció perfumes con rosa y las mujeres de 40 pueden o no asociar ese olor con las abuelitas; lo que es cierto es que, recientemente, las ventas de perfumes que huelen a rosa es la locura, los grandes perfumistas han lanzado fragancias con el aroma, entre ellas Evening Rose, de Aerin; Rose d’Arabie, de Armani Prive o Café Rose de Tom Ford. Jo Malone tiene una que huele sólo a rosas: Red Roses –una delicia–, al igual que Une Rose de Frédéric Maillé; Acqua di Parma presentó hace poco Rosa Nobile y Valentino, Rosa Assoluto.

Los buenos perfumes usan como ingrediente esencia de rosas pura, un aceite que sólo se puede extraer de tres variedades de rosa: damascena, de mayo y centifolia; se necesitan dos mil flores para generar un gramo de esencia, por eso es tan precioso y caro.

El proceso de recolección es interesante, tiene que empezar antes del amanecer y terminar a las 10:30 am, horas en que la fragancia natural está más concentrada en los pétalos. Después se congelan y posteriormente son destiladas. Es en Grasse, Francia, donde se cultiva el mayor número de rosas destinadas a producir esencia para perfumes, principalmente cultivos de rosa centifolia o damascena. Marruecos también es un gran productor de la flor.

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Esencia de rosa producida en Grasse, Francia / Foto: cortesía Chanel

El olor a rosas es clásico, por supuesto, pero creo que es un respiro ante todas esas fragancias afrutadas y sintéticas que han invadido el mercado desde que fue posible replicar los aromas naturales en un laboratorio; esos perfumes de celebridades que nacen de un día para otro, de la misma forma en la que desaparecen. Los perfumistas de verdad pasan horas eligiendo los mejores ingredientes para sus fragancias, cuidan las esencias y las quieren, las tratan con cariño pues entienden lo extraordinarias y preciosas que son, así nacen los perfumes buenos, con flores de primera que son cosechadas especialmente para que se extraiga de ellas la preciada esencia.

La rosa es elegante, dulce sin caer en lo empalagoso o vulgar, sobria y relajante, es capaz de calmar la piel y alegrar un cuarto con su aroma único, tan característico. Amamos las rosas, que bueno que regresaron –reloaded– a nuestra vida.

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Foto: cortesía Chanel

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