Benditas axilas depiladas…

2 Sep

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A estas alturas de la humanidad, se nos hacen normales muchas cosas: la luz eléctrica, los aviones, internet, las cirugías plásticas, las cremas antiarrugas y cientos de cosas más, entre ellas las axilas depiladas, pero ¿sabes hace cuánto tiempo y dónde se impuso esa moda, que ahora –afortunadamente– es costumbre?

En 1914 salió en la revista Harper’s Bazaar de Estados Unidos una foto –o dibujo, no está muy claro el dato–  de una modelo que llevaba un vestido sin manga, una novedad en la época, y tenía el brazo levantado de tal forma que se le veían las axilas “limpias”, era la primera vez que algo así era publicado… y vaya que llamó la atención.

Más o menos por la misma época, King Camp Gillette, el creador del rastrillo que todos conocemos hoy en día trabajaba en el lanzamiento del primero hecho especialmente para la mujer: Milady Décolletée, mismo que se lanzó al mercado estadounidense en 1915, junto con una campaña de publicidad muy fuerte en muchas de las revistas de la época, entre ellas, Harper’s Bazaar. Así que podemos decir que la costumbre de rasurarse las axilas fue instituida por el señor Gillette.

Según Kirsten Hansen (Hair or Bare? The History of American Women and Hair Removal, 1914-1934, Tesis, 2007) fueron tres industrias las que impulsaron este revolucionario concepto: la de eliminación de vello facial en hombres, la de la moda y la de las revistas. Hansen dice que este hábito fue adoptada de inmediato por las clases altas de Estados Unidos.

Ya para los años 20, los vestidos sin mangas o con mangas de tela transparente eran de rigor. A principios del siglo pasado no era nada bien visto traer los brazos –mucho menos los hombros– al descubierto. En esa misma década, se pusieron de moda las medias color piel, entonces empezó la costumbre de rasurarse las piernas.

El Milady Décolletée se vendió como pan caliente durante muchos años, era elegantísimo; venía en un estuche de marfil forrado con terciopelo y satín, el rastrillo estaba bañado en oro de 14 kilates. Ideal para “mantener la axila blanca y suave”, como decía el anuncio que se publicaba en ese entonces. El precio era de $5 dólares.

En ésta época, tener axilas lindas es más fácil que nunca, entre tratamientos como laser, luz pulsada o métodos clásicos como la depilación con cera o cremas cono Nair, vivir sin vello corporal ya no es un problema. Hasta desodorantes blanqueadores de axila encuentras hoy en día.

La moda que se convirtió en hábito se originó en el vecino país del norte, y gracias al señor que inventó los rastrillos, muchas mujeres del mundo occidental se someten a tratamientos incómodos y a veces dolorosos para tener la piel lisa y sin pelitos en (casi) todo el cuerpo. Bendito señor Gillette.

Y tú, ¿qué método de depilación usas?

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